Por alguna razón hay días en los que nos encontramos hinchados como un globo. La tripa, las manos, la cara, las piernas, por alguna razón retenemos muchísimos líquidos y solo nos falta que nos pongan un cordel en la muñeca para echar a volar.
Por alguna razón hay días en los que nos encontramos hinchados como un globo. La tripa, las manos, la cara, las piernas, por alguna razón retenemos muchísimos líquidos y solo nos falta que nos pongan un cordel en la muñeca para echar a volar.